Como una suerte de premonición, en el año 1940, el escritor uruguayo Eduardo Galeano escribía “los Nadie” mientras empacaba las maletas para un exilio seguro. Dice así un extracto del poema:

 

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, 
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, 
rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata”

 

Alguna vez, entre tantas conversaciones sobre la vida en Suiza, así nos sentíamos muchas. Tomando un café o un vino, hablábamos de la “ninguneada” que nos produjo venir a vivir al país. No somos más que esposas, úteros para producir manos trabajadoras, sin títulos reconocidos, malhabladas, “mal-integradas”, hipersensibles, indomables. Partimos de ahí, de hablar de las realidades y experiencias de este devenir “La Nadie”. Pero más que quedarnos ahí, nuestra propuesta va en hacernos visibles, crear red y exteriorizar todo eso que tenemos guardado.